Mujeres que cuidan mujeres - Red Nacional de Refugios: La red que transforma la violencia en vida

En un país donde la violencia de género sigue siendo una herida abierta, la Red Nacional de Refugios (RNR) representa un salvavidas tangible. No solo brinda techo, sino acompañamiento, autonomía y la posibilidad de reconstruir la vida. Detrás de esta red que integra refugios, centros y programas en todo el país está Wendy Figueroa Morales, su directora, quien se ha convertido en una voz firme que exige políticas públicas con perspectiva de género y presupuestos garantes de derechos.
"El modelo de la Red Nacional de Refugios es integral, especializado y feminista", explica Figueroa. Se basa en engranajes que articulan una atención completa: los refugios, centros de atención externa, casas de emergencia, casas de transición y la atención virtual o telefónica.
En el refugio, espacio anónimo y de máxima protección, las mujeres que viven violencia pueden resguardar su vida junto con sus hijas e hijos. Por otro lado, los centros de atención externa son la cara pública de esos espacios, donde se brinda acompañamiento gratuito a quienes no desean ingresar a un refugio, pero buscan apoyo psicológico y acompañamiento.
Las casas de emergencia, por su parte, ofrecen resguardo temporal de hasta 72 horas para mujeres que necesitan un lugar seguro mientras toman decisiones. Y, cuando una mujer sale del refugio, puede acceder a las casas de transición, espacios donde continúa su proceso hacia la autonomía, recibe apoyo para capitalizarse, así como emprender o emplearse.
"Nosotras no solo protegemos el riesgo feminicida; también prevenimos, acompañamos y restituimos derechos, fortaleciendo las capacidades que las mujeres tienen", afirma Wendy. "Nuestro acompañamiento es integral, constante y viviente, porque parte de lo que ellas necesitan, no de lo que creemos que necesitan."
Autonomía, el corazón del modelo feminista
Uno de los pilares de la Red es la construcción de la autonomía en tres dimensiones: física, económica y política. "En cualquiera de nuestros espacios se trabaja para que las mujeres vuelvan a habitar su cuerpo, su voz y sus decisiones", explica Figueroa.
La autonomía física implica elegir libremente sobre su cuerpo, maternidad y su salud sexual y reproductiva. En los centros de atención se han creado consultorios verdes, donde las mujeres tienen acceso gratuito a condones, pruebas de embarazo, anticonceptivos, cartillas informativas e incluso espacios de diálogo sobre placer y reconciliación corporal.
La autonomía económica se fortalece mediante talleres de habilidades laborales que varían según la región: panadería, carpintería, corte y confección, tejido, computación y finanzas feministas. En algunos refugios, las mujeres elaboran productos que luego comercializan, generando un ingreso propio antes de salir del espacio de protección. "Queremos que ellas decidan si quieren ser emprendedoras o integrarse al empleo formal", señala Wendy. "Por eso tejemos alianzas con empresas que ofrezcan espacios laborales reales y dignos."
En cuanto a la autonomía política, la Red impulsa la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en la creación de redes comunitarias. que promueven la igualdad desde los territorios, generando espacios de encuentro y acompañamiento entre mujeres.
La exigencia al Estado: vidas que no pueden esperar
Pese a su impacto, la Red enfrenta una realidad preocupante: la falta de presupuesto. "Gobiernos van y vienen, y el tema de los refugios no ha sido una prioridad", lamenta Wendy Figueroa. "Hemos insistido en que los refugios deben ser una política de Estado, no depender de la voluntad del gobierno en turno."
En la actualidad, los refugios enfrentan retrasos en la entrega de recursos federales, lo que ha puesto en riesgo su operación. "Estos retrasos ponen en peligro vidas. Cuando una mujer busca ayuda y no puede acceder a un espacio por falta de recursos, hablamos de una forma de violencia institucional", advierte.
La preocupación crece ante la propuesta del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, que pretende fusionar el programa de refugios dentro de una bolsa general. "Lo que no se nombra no existe", subraya Figueroa. "Eliminarlo como programa presupuestario único es un retroceso de más de veinte años. Estamos exigiendo que se etiqueten al menos 510 millones de pesos exclusivamente para refugios y se garantice su autonomía financiera."
Esa exigencia, afirma, no es solo administrativa, sino ética. "Ningún gobierno puede presumir compromiso con los derechos de las mujeres cuando obstaculiza los recursos para proteger la vida."
Redes que transforman y sostienen
A pesar de los obstáculos, la Red sigue creando alternativas solidarias. Un ejemplo es el programa Apoyo Violeta, implementado junto con la Unión Europea en 2020, que otorga apoyos económicos de 15 mil pesos a mujeres para salud, emprendimiento o gastos urgentes. "Hemos apoyado a más de 350 mujeres que abrazaron su autonomía y decidieron invertir en sí mismas", comparte Wendy.
La fuerza de la Red no solo proviene de su estructura, sino del tejido social que impulsa. "Muchas mujeres no saben que existimos. Si logramos que otras mujeres y empresarias amplifiquen esta voz, podremos llegar más lejos", enfatiza.
Wendy extiende su mensaje especialmente a mujeres empresarias y lideresas: "Pueden marcar la diferencia. Desde sus empresas pueden crear espacios laborales con perspectiva de derechos humanos, no desde la filantropía, sino desde la justicia social. También pueden organizar colectas, ofrecer talleres, becas o compartir la información de la Red Nacional de Refugios."
Su llamado es claro: "Si todas las mujeres de distintos espacios de poder nos unimos, ninguna se quedará atrás. Juntas podemos construir un país donde vivir sin violencia sea la regla, no la excepción."
El trabajo de la Red Nacional de Refugios demuestra que la esperanza está hecha de políticas públicas, de acompañamiento, recursos, pero, sobre todo, de mujeres que se sostienen entre sí.
Como dice Wendy Figueroa: "A las mujeres que viven violencia, les creemos. Su vida importa. No están solas. Salir de la violencia es posible, y lo podemos lograr juntas."
Sobre Wendy Figueroa Morales
Licenciada en Psicología por la UNAM. Activista feminista por los derechos humanos de las mujeres. Directora desde 2013 de la Red Nacional de Refugios. Fundadora de la Alianza Internacional de Mujeres por la Igualdad y referente de la Campaña Internacional del Banco Rojo para prevenir feminicidios en México.
www.rednacionalderefugios.org.mx FB: @Red Nacional de Refugios A.C. IG: @redderefugiosmx
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