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Economía y Finanzas

Economía con mirada de mujer - Omega Vázquez habla sobre liderazgo femenino, autonomía económica y cómo reinventarse para sostener a su comunidad

Mónica Herrerías
03 de febrero, 2026
Economía con mirada de mujer - Omega Vázquez habla sobre liderazgo femenino, autonomía económica y cómo reinventarse para sostener a su comunidad
En Michoacán, un estado que alimenta a México y sostiene buena parte de su economía agrícola, una nueva mirada comienza a ocupar un espacio estratégico. Omega Vázquez Reyes, coordinadora de la Secretaría de Economía Federal en la entidad, encarna una representación inédita; es la primera mujer en asumir este rol en una estructura históricamente dominada por hombres.

En Michoacán, un estado que alimenta a México y sostiene buena parte de su economía agrícola, una nueva mirada comienza a ocupar un espacio estratégico. Omega Vázquez Reyes, coordinadora de la Secretaría de Economía Federal en la entidad, encarna una representación inédita; es la primera mujer en asumir este rol en una estructura históricamente dominada por hombres. Su presencia no solo actualiza la agenda económica local: la transforma desde su raíz más profunda.

"Este espacio recupera la figura de representación estatal en economía y la acerca a la operación real", explica. Pero más allá de la estructura, su llegada inaugura algo aún más relevante: una visión distinta de cómo se entiende la economía cuando quien toma las decisiones es una mujer. "No pensamos igual. No es que alguien lo haga mejor o peor, solo es diferente. Y es bueno aportar las dos visiones".

Para Omega Vázquez, empresaria, activista y periodista de formación con estudios en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad de Morelia, esa diferencia no es teoría. La ha visto, literalmente, en los huertos, en las fábricas artesanales, en las manos de las productoras y empresarias que conoce a diario. Es allí, tocando puertas, caminando parcelas y visitando talleres, donde construye diagnósticos reales. Y es también, donde se reafirma la convicción que guía su trabajo: la libertad de las mujeres pasa por sus bolsillos.

"No hay libertad plena para quien no puede decidir qué comer o dónde atenderse", afirma. En un estado donde más del 60 por ciento de los hogares están encabezados económicamente por mujeres, esta perspectiva no es solo deseable, sino que es urgente.

Transformando la economía desde lo local

Su apuesta es integral; fortalecer cadenas de valor, reducir el intermediarismo tóxico y transitar hacia modelos que agreguen especialización y tecnología a los productos michoacanos. Lo dice con orgullo: el limón, las fresas, la guayaba, la lenteja y otros cultivos ya avanzan hacia centros de transformación que permiten que los productores dejen de vender barato lo que vale caro. "Cuando ellos mismos transforman sus productos en aceites, dulces o materias primas especializadas, generan riqueza en su propio territorio", explica.

Ese impulso también dialoga con una de sus grandes prioridades: fomentar el consumo nacional. "Hecho en México" no es, para ella, un eslogan, sino una estrategia identitaria y económica que permite mirar hacia adentro y reconocer la potencia productiva del país.

Liderazgo femenino y resiliencia

Omega habla con honestidad sobre uno de los retos más persistentes como es la legitimidad. "Parece que las mujeres tenemos que legitimarnos el doble o el triple", dice. Ha escuchado preguntas que buscan minimizarla: "¿Y tú qué sabes de inversión? ¿Eres economista?". Su respuesta ha sido siempre la misma: trabajo, preparación y resultados. Pero también sensibilidad, la cual proviene del acompañamiento a mujeres víctimas de violencia.

Es así como aprendió la importancia de la autonomía financiera y la capacidad que tienen las mujeres para multiplicar cualquier recurso. Sin embargo, también ha visto cómo cambia una mujer cuando comienza a ganar, a decidir, a sentir que merece. "Cambia su postura, su mirada, su auto valor. Ya no está dispuesta a tolerar lo que antes toleraba".

Inseguridad y liderazgo en Michoacán

A pesar de su impulso y claridad, Omega reconoce que la inseguridad marca un límite tangible en su labor. "No era yo tan consciente, sino hasta ahora, debo decirlo. Yo voy y me meto a todos lados. Pero también, evidentemente con lo que ha pasado, es algo que nos golpea durísimo, en el rostro, en el alma", confiesa. Relata cómo los intermediarios de ciertas cadenas de producción a veces se convierten en obstáculos y cómo algunos proyectos han retrocedido por amenazas que condicionan la venta de productos a determinados canales. "Mi fuerza es cambiar mentalidades, es mostrarles otra posibilidad y ayudarles en ese nuevo camino".

El riesgo no es abstracto; menciona el caso de Carlos Manzo, un colaborador con quien trabajaba en programas de desarrollo de mezcal y plantas de transformación de fruta, quien fue privado de la vida. "A partir de este suceso recibí muchos mensajes pidiendo me cuidara. Y empiezas a pensar en tu familia, en tus hijos (…) Hay mucha gente que me necesita en los municipios; yo voy a donde me invitan, y estoy ahí. No es un trabajo de ahora, es de muchos años, mucho antes de ser funcionaria", recuerda.

Omega Vázquez se sabe una mujer de liderazgo natural, aunque no siempre cómodo. Reconoce que entre mujeres, muchas veces por esquemas aprendidos, surgen tensiones; y entre hombres, resistencias. Pero ella insiste en abrir la puerta: "Si no nos unimos y nos respetamos entre nosotras, allá afuera menos". Define su estilo como un liderazgo valiente: habla, decide, empieza de cero cuantas veces sea necesario. "¿Y si te quedas sin nada?", le han preguntado; "vuelvo a empezar", responde.

Reinventarse y soñar en grande

"Esta Omega yo la inventé", confiesa. Una mujer que ha aprendido a no pedir validación y a reconocer sus propias debilidades: la lucha constante, la dificultad de recibir, la desconfianza acumulada. Hoy transita una etapa distinta, más serena, especialmente en su maternidad, donde ha construido una red de acompañamiento con sus hijos. Se reconoce resiliente, disciplinada y en constante aprendizaje.

Sus ambiciones profesionales, no solo son un anhelo personal, sino un sentido de servicio. Dice con naturalidad que podría aspirar a la presidencia municipal de Morelia, la cual nunca ha sido encabezada por una mujer, o incluso a la gubernatura. Sus objetivos son claros: impactar en más vidas de manera positiva, tomar decisiones presupuestales que transformen realidades y construir espacios donde las mujeres no solo participen, sino lideren.

"Si algo he entendido en este tiempo es que necesitamos aliadas, gente que esté dispuesta a ver tan grande como una, a visionar, decretar, a construir realidades. No solamente a añorarla, a construirla y en ese camino estamos", añade.

Al final de la conversación, queda claro que su liderazgo va más allá del cargo. Es un proyecto vital que mezcla fuerza, técnica, humanidad, disciplina y reinvención. Y en un mundo que exige liderazgos más humanos, Omega insiste en algo que resume toda su filosofía: "No podemos liderar desde la expectativa de nadie más. Solo desde quienes realmente somos".

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