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Voces Femtópicas

El poder de servir: Lulú Medina, liderazgo desde la industria mexicana

Alejandra Cervantes
11 de febrero, 2026
El poder de servir: Lulú Medina, liderazgo desde la industria mexicana
Para Lulú Medina, presidenta nacional de CANACINTRA, el verdadero poder no se impone: se ejerce con propósito, trabajo y sensibilidad humana.

Por Alejandra Cervantes

En un país donde el impulso económico se teje día a día entre fábricas, talleres y empresas, una mujer encabeza una de las instituciones más emblemáticas del sector productivo mexicano: María de Lourdes Medina Ortega, Lulú Medina, doctora en Ciencias de la Educación, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA). Su liderazgo no sólo marca una nueva etapa para la industria mexicana, sino una forma distinta de entender el poder: desde el servicio, la sensibilidad y la convicción de que el crecimiento económico debe traducirse en bienestar social.

Con 84 años de historia, CANACINTRA representa a más de 35 mil industriales organizados en 76 delegaciones, 14 sectores, 103 ramas y 14 regiones. Es, como la propia Medina describe, "una institución muy fuerte que nació para darle voz a los industriales y representar sus causas frente al gobierno". Desde esa misión, la cámara se ha consolidado como un eje del desarrollo económico nacional y un espacio de diálogo entre la iniciativa privada y los distintos niveles de gobierno.

Para Lulú Medina, quien también dirige el Grupo Industrial San Bernardino, el papel del sector industrial en México es crucial: "De nosotros depende seguir generando empleos de calidad y mejores condiciones de vida para la gente. Si la industria crece, México crece", afirma con la certeza de quien lleva más de dos décadas dedicada a fortalecer el entramado productivo del país.

Una mujer entre líderes

Su historia dentro de la cámara comenzó hace 25 años, cuando participó en los primeros esfuerzos por integrar a cada vez más mujeres al ámbito industrial. "Tuve la fortuna de estar presente cuando Yeidckol Polevnsky tomó protesta a la Comisión de Mujeres Industriales en mi ciudad natal, Toluca", recuerda. Aquella experiencia sembró la semilla de un liderazgo que con el tiempo la llevaría a presidir CANACINTRA en el Estado de México y posteriormente el Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México (CONCAEM) de su entidad, representando a 63 organismos.

Ese camino, dice, no es individual, sino colectivo: "He tenido la fortuna de contar con el apoyo de muchos industriales que han confiado en mí. Esa confianza te compromete, te obliga a trabajar con valores y con prudencia".

Para ella, ser presidenta de una institución nacional no se trata de ejercer poder, sino de representar con conciencia y respeto. "El liderazgo, el ser líder de líderes, puede volverse una vulnerabilidad si no tienes claro que estás representando a tus pares. Mi responsabilidad es llevarlos a buen puerto", afirma.

Esta concepción atraviesa toda su gestión: escucha activa, diálogo constante y una convicción profunda de que servir a los industriales es servir al país. "Cuando tienes la oportunidad de representar, tu obligación es servir. Cada voz que me rodea tiene algo que aportar, y siempre hay mucho que aprender de los demás", dice.

Industria mexicana: presente y futuro

Desde su presidencia, Medina impulsa una agenda enfocada en la transformación sostenible del sector. Reconoce que el panorama industrial enfrenta retos como la energía, el financiamiento, formación, prácticas de gobernanza, pero también grandes oportunidades: "Tenemos un mercado interno muy grande, una diversidad de sectores que nos da una banda ancha para desplegar proyectos y fortalecer las cadenas de valor".

Bajo su visión, CANACINTRA se proyecta hacia un futuro más colaborativo e integral. "Necesitamos industrias holísticas, fortalecidas no sólo en lo económico, sino bajo los ejes de sostenibilidad, sustentabilidad, responsabilidad social y una visión de altas miras", señala.

Su diagnóstico es claro: la cámara tiene aún mucho por caminar. Aunque se han firmado numerosos acuerdos y convenios, Medina considera necesario aterrizarlos con más fuerza y vincular mejor las delegaciones, sectores y ramas. "Entre nosotros mismos debemos detonar más negocios, fortalecer el tejido interno y mostrar hacia afuera la potencia de la industria nacional", propone.

Equilibrio, perseverancia y propósito

La presidenta reconoce con orgullo el crecimiento sostenido de las mujeres en el ámbito industrial. "Cada vez hay más mujeres en puestos de decisión, con mentes claras y visiones amplias. Pero el verdadero cambio ocurre cuando las oportunidades se ganan por capacidad, conocimiento y trabajo", afirma.

Para ella, el empoderamiento femenino no es una concesión, sino un proceso de formación, perseverancia y valores. "Las puertas no se abren solas, una las abre con esfuerzo. La capacidad más la oportunidad, es igual al desarrollo. Pero jamás debemos perder los valores; son nuestra forma de ser permanente. Debe existir armonía. Cuando Dios te bendice con ciertas capacidades, tienes la obligación de ser más humilde y tolerante. El liderazgo no se ejerce desde la soberbia, sino desde la comprensión", señala.

El ritmo que lleva una mujer al frente de una cámara nacional no es menor. Medina lo asume con naturalidad: "Soy circo de cinco pistas. He tenido estrés toda la vida y lo he disfrutado. Es parte del motor que te impulsa. Si no existiera, quizá no harías tantas cosas".

Casada desde hace 44 años, madre de dos hijas, confiesa que su equilibrio proviene de la fe, la familia y la terapia: "Creo en la gente y en la bondad de los corazones, pero también considero que los fracasos son una bendición. Algo te vienen a enseñar. Lo importante es seguir adelante".

Un liderazgo que mira hacia adelante

A pesar de los logros, Medina no se detiene. Está convencida de que CANACINTRA tiene aún mucho por hacer y que su papel apenas comienza: "Tengo muchas cosas por aportar. Creo en el espíritu de servicio y en la capacidad de coadyuvar con todos los industriales para fortalecer la institución. CANACINTRA ha demostrado impulso, resiliencia y oportunidades, y eso vale la pena preservarlo".

Su mensaje final a las mujeres empresarias resume su filosofía de vida: "No puedes iniciar algo y soltarlo. Perseverar es la clave. Yo no creo en dejar las cosas a medias. Hay que soñar, tener objetivos y sostenerlos, porque siempre habrá obstáculos, pero no deben vencernos. Las oportunidades existen para quien se prepara y no se rinde".

En Lulú Medina, el liderazgo se conjuga con propósito. Su historia recuerda que el verdadero poder no se impone: se ejerce sirviendo. Y desde esa fuerza silenciosa y firme, impulsa una nueva era industrial en México donde las mujeres no sólo participan, sino que dirigen, crean y transforman.

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María de Lourdes Medina Ortega es doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Santander, con especializaciones en Alta Dirección por el IPADE y la Escuela de Negocios de Harvard. Tiene más de 40 años de experiencia en el ámbito empresarial, académico y social. En el ámbito gremial, fue la primera mujer en presidir el Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México y actualmente es la Presidenta nacional de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA).

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